Habla, ¿cerramos el Congreso?
Esta es una posibilidad que cada vez suena más fuerte al
interior del partido Peruanos por el Kambio, de Pedro Pablo Kuczynski. Sin
embargo, la mayoría de personas se araña y tiembla ante la posibilidad del
cierre del Congreso, diciendo que es un autogolpe, y que se sodomiza viola
la democracia, y bla bla bla. Vimos a muchos pulpines
jóvenes gritando en una marcha consignas en contra del cierre del congreso en los 90s,
cuando ellos ni habían nacido.
Fujimori anuncia en la TV la disolución del congreso.
Para comprender bien lo que ocurrió, debemos hacer un poco
de historia.
Los gobiernos anteriores, de Fernando Belaúnde (Acción
Popular) y Alan García (APRA) habían tenido sus propias mayorías congresales, y
pudieron gobernar sin que los jodan inconvenientes. El Apra usó tan mal
“bien” su poder congresal, que aunó la inexperiencia de Alan a sonados casos de
corrupción y malos manejos políticos y económicos, y llevó al Perú a la peor
una de las peores crisis de su historia. No es tema de este recuento hablar del
nefasto gobierno de Alan, pero basten algunas cifras para tener una idea del
contexto en el que nos encontrábamos: a mediados de los 80s, el Perú estaba
marginado del apoyo del FMI y del Banco Mundial, debido a sus grandes atrasos
en la deuda. La gasolina se incrementó
en 30%, se devaluó el dólar en 12% y se aprovechó la coyuntura para hacer un
negociadazo el cambio con el dólar MUC (moneda única de cambio) y favorecer
a unos cuantos metidos en la movida; se controlaron además los precios de los
alimentos, y empezaron los paquetazos económicos. Como resultado, al año y
medio de gobierno aprista los desequilibrios macroeconómicos se volvieron insostenibles.
Manifestaciones antigubernamentales

El gobierno recurrió a gastar los recursos estatales
para aparentar una baja inflación. Prendieron la maquinita, poniendo en
circulación dinero sin respaldo. A los dos años la política económica improvisada
y experimental del gobierno de Alan García se autodestruyó. Antes de los tres
años de este gobierno, se iniciaron las marchas y protestas de la población por
la situación que se vivía. Las inmensas
colas para conseguir productos básicos son uno de los peores recuerdos de esos
años, junto a los precios que subían, literalmente, todos los días.
Parodia de los ministros de economía de Alan y de Fujimori
según Risas y salsa
Se produjeron
huelgas, desabastecimiento, violencia, saqueos y los comerciantes especularon
para proteger su capital. La devaluadísima moneda peruana ya no era el sol de oro, sino el inti.
Millones de intis
Se estatizó la banca y encima, se incrementó
dramáticamente la burocracia con inmensas argollas personal nombrado del
gobierno de turno. La tasa de natalidad se incrementó porque ya no había TV
para ver, y bueno, había que acostarse temprano inopinadamente, y en la cama y
con la oscuridad… bueno, así como en Brasil en noviembre se incrementa la
natalidad por los hijos del carnaval, aquí tuvimos los hijos de los apagones.
Los negocios que podían compraban sus propios
generadores para trabajar, las carreteras eran una desgracia, al igual que el
Poder Judicial –nada nuevo- y muchos conocimos víctimas cercanas asesinadas por
los terroristas. No quedaba más que el exilio: la gente empezó a irse del país,
en un triste éxodo para buscar otros horizontes.
Alan García se dio cuenta que había
metido las 4 hasta los infiernos había hecho mal las cosas, y el 19 de
Noviembre de 1988 realizó un anuncio de que tomaría nuevas medidas –ajustes- y
que se iba a retirar de la política al finalizar su gobierno.
Lanzó otro paquetazo de ahorcamiento
a la población y para variar, mintió descaradamente
no cumplió su promesa porque no se retiró de la política, como bien sabemos.
Y como dice el dicho, éramos tantos y
parió la abuela. Estaba tan mal el país, que para rematarlo, el 22 de Noviembre de 1988 apareció en escena
Sendero Luminoso, estrenándose con el derrumbe de 32 torres de alta tensión que
dejó sin luz a media costa peruana, desde Chiclayo hasta Marcona. Los
atentados terroristas serían pan de cada día desde entonces. La población se
cagaba de miedo estaba en shock. Los analistas de esos años afirmaron que
el gobierno aprista dejó al Perú en un colapso, con un índice de pobreza en
Lima que subió al 43%, las remuneraciones y consumo per capita por debajo del 50 % y una inflación acumulada
del 2,178.482 %, un record que es estudiado actualmente en las
facultades de economía del mundo para mostrar qué es lo que nunca se debe hacer
en política macroeconómica.
Caricatura de la época
Luego de su gobierno, Alan fugó del
país con una serie de juicios, qué los compañeros maquiavélicamente hábilmente
hicieron prescribir de modo que no se lo pueda juzgar luego por ellos. Como el
pueblo peruano es masoquista no se caracteriza por su buena memoria,
Alan repitió el plato años más tarde, con los resultados y escándalos
conocidos, y que tomaron protagonismo ante toda la pulpinada juventud que
recién se enteró de su historia negra cuando Popy Olivera le leyó en un debate de este 2016 su prontuario
biografía en un minuto, en el mejor uno de los momentos más memorables
de la historia política peruana, porque le dijo lo que la gran mayoría de
peruanos quería recordarle a Alan. Los actuales memes resumen mejor que mil
palabras el momento.
Memes de Popy y Alan 2016
Retomando esta especie de repaso
rápido por la política de años, atrás, volvemos a finales del primer gobierno de Alan
García. Convocadas las elecciones de 1990, apareció en este contexto un
ingeniero que había sido rector de la Universidad Agraria La Molina, con el
lema de Honradez, Tecnología y Trabajo, impulsando un nuevo partido político llamado
Cambio 90. Fue anecdótica su imagen con una yuca gigantesca que mostró como gran logro agrícola. Apareció también en
escena Mario Vargas Llosa, ya medianamente famoso, y que siempre
tuvo un tremendo gusanazo político una inclinación a la política que lo
había hecho moverse en diversas arenas y apoyar
diversas causas incluso antagónicas. En esta ocasión, se había decantado por la
derecha, y fundó una asociación política llamada Movimiento Libertad, que
terminó aliándose con Acción Popular y el Partido Popular Cristiano en una
coalición denominada FREDEMO.
Fujimori y Vargas
Llosa
Como era de
esperarse, en las elecciones del 1990 participó también el Partido Aprista
Peruano, con Luis Alva Castro como candidato. La izquierda estaba dividida pero
seguía llamándose Izquierda Unida y postuló con Henry Pease, mientras Frejolito
Alfonso Barrantes Lingán representó a la Izquierda Socialista. Hubo otros
partidos pintorescos, como el Frenatraca, los barbados del FREPAP con Ezequiel
Ataucusi y otros menores.
Vargas Llosa, con escasísimo tino político, publicitó su
bien elaborado plan y declaró públicamente que se hacía necesario un gran
ajustón para poder salir del abismo hoyo en que nos dejaba Alan García y
su gobierno. Los otros partidos políticos le sacaron la dieron de alma a
esta propuesta, en plena campaña, siendo los más feroces críticos los mismos
apristas, que se birlaron apropiaron imágenes del mismísimo The Wall (El
Muro), la obra magna de Pink Floyd, sacándolas totalmente de contexto y
publicitándolas como el shock que le pasaría al Perú si votaba por Vargas
Llosa. El Apra quería repetir el plato, y pensaba acertadamente que su
principal rival era Vargas Llosa, y se dedicó a demolerlo en todo medio
publicitario posible.
Spot aprista contra Vargas Llosa.
El FREDEMO no se quedó atrás, y sacó un divertido
comercial de un mono corrupto, que recibía coima para la chela y que se zurraba
literalmente en los administrados, como metáfora real pero monse con poca pegada,
sobre los burócratas con los que el gobierno había copado las instituciones
públicas, haciendo de cada trámite un suplicio por las coimas y la ineficiencia.
Spot del mono coimero, del FREDEMO
La única válvula de escape para el sufrido pueblo peruano
–yo era un adolescente pajero enamorado en ese tiempo- era la buena música y los programas de humor. ¡Eran
aún los ochentas! La época de oro de las radios con música hecha con el alma,
el rock clásico en inglés convivía armoniosamente con el rock en español de
Charly García, Soda Stereo, El Tri y Los Prisioneros. Radio Panamericana no
pasaba aún música para el poto tropical, y tenía a la Más Más como el
evento del año donde en los grandes coliseos pasaba lo mejor de su programación
en Videoclips, que muchos veíamos por primera vez, y consagraba a una canción
como la mejor del año. (Eran tiempos en los que además del rock, se bailaba
lento. Nada como una balada con la chica que te alborotaba gustaba)
Sketch parodiando a Popy Olivera
Y así, regresando a la segunda vuelta de las elecciones del 90, cuenta la historia que increíblemente, a pesar del desastroso gobierno aprista que nos había dejado
Si bien el circo político la campaña ya había sido espectacular (por el
espectáculo y los larguísimos spots televisivos), cuando quedaron dos para la
segunda vuelta el show se hizo más virulento.
Hubo debates, al mejor estilo perucho local. Así como
a Barnechea le jugó una bajada tremenda en las encuestas del 2016 no comerse el
chicharrón, el chicharrón de ese tiempo fue que a Vargas Llosa le criticaron hasta
el alma confesar que había probado mariguana. Después de dimes y diretes, en
los que Alberto Fujimori dijo que él no iba a aplicar un método salvaje, sino
suavecito, a diferencia del tremendo shock –ajustón- que había presentado
Vargas Llosa en su plan de gobierno, ganó Cambio 90 holgadamente con 62.4% de
los votos peruvianos, frente al 37.6% que obtuvo FREDEMO.
El golpe fue devastador para la derecha peruana, y en
especial para Mario Vargas Llosa, al que le quedó un resentimiento irracional
amargor que lamentablemente le dura
hasta ahora.
El Perú se perdió de conocer qué habría pasado en un
gobierno de Vargas Llosa, que había
aglutinado como nunca a la derecha peruana. Lo que se sabe, con seguridad, es
que al menos no hubiese sumido al país en la miasma de televisión basura,
cómicos ambulantes y Lauras Bozzos en horarios estelares, que fue una de las
tristes herencias que nos dejó el gobierno de Cambio 90.
De Alberto Fujimori, por su parte, se decía que no tenía
un plan de gobierno bien armado, y que solo decía lo que quería la gente. Fue
más pendejo hábil políticamente que Vargas Llosa, que por bocón franco,
vio mermada su posibilidad de llegar a la presidencia, gracias también al
sicosocial que generaron los apristas con las imágenes del spot que hicieron con imágenes de Pink Floyd.
Y cuando Fujimori estuvo en el poder, se dijo que se
apropió del plan –o de las ideas del plan- de Vargas Llosa, pues el 8 de agosto
de 1990 hizo exactamente lo que Vargas Llosa iba a hacer, aunque Fujimori había
dicho que no haría. En otras palabras, había prometido la puntita nomás algo suave, y de
pronto, ¡zas!, nos metió la yucaza, nos aplicó el Fujishock. Y sin
Lovelub.
Las alzas del Fujishock fueron alucinantes: la lata de
leche costaba 120 mil intis y subió a 330 mil; el kilo de azúcar blanca de 150 mil intis duplicó su precio; el pan
francés que costaba 9 mil intis subió a 25,000. La gasolina subió su precio
¡treinta veces más!, de 21 mil intis el galón a 675 mil intis. Y se dio la
mayor ironía de la época republicana: casi todos los peruanos éramos misios
millonarios, teníamos millones de intis en la billetera que no servían para
ni m … ¡y los gastábamos a diario!
Sin embargo, las verdades hay que decirlas, y esa metida de
yuca fue más que necesaria porque era la única manera de salir del hoyo de
la situación en la que el país estaba. El Fujishock no fue un experimento
personal, si no fue un estudiado programa de ajuste económico neoliberal que
siguió las recomendaciones macroeconómicas diseñadas por el Fondo Monetario
Internacional y algunos asesores del mismo Vargas Llosa, en complicidad coordinación
con la derecha peruana.
Sin embargo, pese a esta arriesgada movida económica, había
un problema mayor. Fujimori era presidente, pero estaba jodido atado de
pies y manos: no tenía fuerza congresal, y el congreso, que estaba formado por una
sarta de comechados dos cámaras, la de senadores y diputados, no lo apoyaba
ni m en lo más mínimo.
No había gobernabilidad. Se necesitaba la misericordia
divina esfuerzos conjuntos, y no se encontraba consenso. No es bueno
olvidar que vivíamos aún en una hiperinflación desastrosa y en constantes
apagones por el derribo de torres de alta tensión, y el mafioso inefable
Poder Judicial soltaba en menos de dos semanas a los terroristas capturados por las fuerzas del orden. Se
necesitaban medidas urgentes, y no se podían poner en práctica.
En la cámara de diputados,
62 eran del FREDEMO (color celeste), 53 eran
apristas (color rojo) y Cambio 90 (naranja) solo tenía 32. En el senado, el Partido Aprista tenía 17
senadores, el FREDEMO 20 y Cambio 90 apenas 14. La izquierda y otros
partidos menores no sumaban mucho.
Como se ve, el partido de gobierno no podía hacer nada
porque le bloqueaban todas las iniciativas. Ahora, en honor a la verdad, la venganza
ardida por la derrota del FREDEMO y la irracional histórica oposición
del Apra, impidieron que el gobierno pueda tomar las medidas urgentes que aún
se requerían. La vanidad y las ganas de joder el dolor por la derrota
electoral se impusieron a la razón. Se
veía que gobernar iba a ser una tarea imposible, más aún cuando la historia reciente
mostraba que los gobiernos que no tienen mayoría en el Congreso habían colapsado:
había un antecedente cercano antes del golpe de Velasco, cuando el Congreso
dominado por la coalición APRA-UNO le impidió gobernar a Belaúnde.
Y ahora, en inicios de los 90, el Congreso se empeñaba en obstruir
todas las iniciativas que tomaba Fujimori. Fue tan desgraciada abusiva
la oposición, que para no dejar dudas de su actitud, promulgó la Ley N° 25397
de Control Parlamentario sobre los actos normativos del Presidente de la
República, con la cual recortaban las funciones del presidente atándolo
verdaderamente de manos e impidiéndole gobernar.
Vistas así las cosas, es notorio que la primera patada
artera primera muestra de hostilidad la dieron los congresistas contra
Fujimori. La verdad es esa, y hay que recordarla.
Lo que hizo el japonés “chino” es sabido. Para
poder manejar la situación, se enfrentó al toro y lo cogió por los
cachos. Cerró el Congreso para poder resolver los problemas del país. Tomó la
decisión de quebrar la constitución existente, y jugarse el todo por el todo.
En lo que yo recuerdo, su famoso “disolver” no cayó en
saco roto. El país se había dado cuenta de los políticos de porquería
que había elegido –casi lo que pasa ahora- , que se dedicaban a obstruir por
piconería en lugar de poner el hombro. No contentos con eso, en tiempos de
crisis se dedicaron a obtener prebendas para los propios congresistas, y a
asegurar su vejez legislando para ellos la Cédula viva. A la población esto
le pareció demasiado conchudo injusto,
y por ello el 85% de peruanos estuvo de
acuerdo con la medida. Lo dice la prensa y las encuestas de la época.
Además de esto, Fujimori tuvo la prudente maquiavélica
habilidad de involucrar a la Organización de Estados Americanos en el
autogolpe, quien participó durante este cierre arbitrario, como consta en los
documentos publicados en el diario El Peruano de aquel tiempo. Así que no se arañen todos, en especial
aquellos que se rasgan las vestiduras cuando se habla del cierre del congreso
de aquel lejano 992, porque muchos de esos mayores que ahora critican esa
medida fueron parte del altísimo porcentaje de peruanos que en su momento
estuvieron de acuerdo con mandar a su casa a esa sarta de sinvergüenzas legión
de parlamentarios.
Sin embargo, no todo fue color de rosa. Es cierto que
también hubo atropellos excesos y hasta delitos contra las libertades individuales, como los que se cometieron contra Raúl
Ferrero, Felipe Osterling, Gustavo Gorriti y otros. Pero al final, el balance fue positivo, ya que se recuperó poco tiempo después la gobernabilidad y la democracia. Incluso en una encuesta realizada hace pocos años, se mantuvo la opinión que fue una medida drástica pero necesaria.
El Congreso tuvo que ser custodiado por las Fuerzas Armadas
Una imagen que no debería volver a repetirse nunca más.
Una imagen que no debería volver a repetirse nunca más.
Visto con la lejanía de los años, es innegable que aunque
radical, fue una medida necesaria, dado el contexto. Porque no había otro
camino, se tuvo que romper la tan alucinada mentada
"institucionalidad democrática", y que sólo existía de nombre porque
no era nada democrático jugarle en contra al país.
Y es así que gracias a ese ese golpe, el gobierno pudo
tomar rápidamente las decisiones urgentes que salvaron al Perú. Luego de un
año, había un nuevo Congreso instalado, en el que estaban presentes todas las
fuerzas políticas, incluyendo a la
izquierda y partidos enanos. Se creó además una Constitución que con sus
deficiencias, nos ha permitido desarrollarnos hasta hoy.
Hay sin embargo, versiones adicionales que sugieren que esta medida tuvo otras motivaciones, como evitar una supuesta vacancia que se le venía a Fujimori por el tema de la ropa donada y todo el embrollo que los tíos hicieron con ella. Susana también tenía algo que decir en contra, y al parecer todo esto se le iba a escapar de las manos. Entonces, con el pretexto de que no se podía gobernar, tomó la medida de cerrar el congreso.
Es complicado saber la verdad, porque esta tiene muchas aristas. De haber sido todo un plan maquiavélico, urdido por Fujimori y Montesinos, de hacerse con el poder para expoliar al Estado, merecerían más que la cadena perpetua. Sin embargo, se corre el riesgo de satanizar todo lo que hizo Fujimori cuando estuvo de presidente, aunque sí hizo un daño terrible en aspectos cuyo daño no ha sido aún cuantificado por lo subjetivo.
Porque así como se empezó a recuperar la economía, a reconstruirse el país y a darle fuertes golpes al terrorismo, se empezó a tejer una lamentable red de corrupción que empezó a salir poco a poco de las sombras en que había vivido. Esto, siempre pensando bien, y en el supuesto que no haya sido planificada maquiavélicamente desde un inicio. Lo bien que hizo Fujimori al poner el timón y la velocidad en rumbo y ritmo correctos, lo borró de la peor manera al querer perpetuarse deshonestamente en el poder y a darle más poder a Montesinos, o en su defecto, permitir que éste lo obtenga. El oscuro asesor desarrolló la estrategia más ruin y miserable que alguien hizo jamás sobre el país, y de la que no muchos hablan. No, no fue robarle, cientos de políticos le han robado desde siemprey le seguirán
robando.
Hay sin embargo, versiones adicionales que sugieren que esta medida tuvo otras motivaciones, como evitar una supuesta vacancia que se le venía a Fujimori por el tema de la ropa donada y todo el embrollo que los tíos hicieron con ella. Susana también tenía algo que decir en contra, y al parecer todo esto se le iba a escapar de las manos. Entonces, con el pretexto de que no se podía gobernar, tomó la medida de cerrar el congreso.
Es complicado saber la verdad, porque esta tiene muchas aristas. De haber sido todo un plan maquiavélico, urdido por Fujimori y Montesinos, de hacerse con el poder para expoliar al Estado, merecerían más que la cadena perpetua. Sin embargo, se corre el riesgo de satanizar todo lo que hizo Fujimori cuando estuvo de presidente, aunque sí hizo un daño terrible en aspectos cuyo daño no ha sido aún cuantificado por lo subjetivo.
Porque así como se empezó a recuperar la economía, a reconstruirse el país y a darle fuertes golpes al terrorismo, se empezó a tejer una lamentable red de corrupción que empezó a salir poco a poco de las sombras en que había vivido. Esto, siempre pensando bien, y en el supuesto que no haya sido planificada maquiavélicamente desde un inicio. Lo bien que hizo Fujimori al poner el timón y la velocidad en rumbo y ritmo correctos, lo borró de la peor manera al querer perpetuarse deshonestamente en el poder y a darle más poder a Montesinos, o en su defecto, permitir que éste lo obtenga. El oscuro asesor desarrolló la estrategia más ruin y miserable que alguien hizo jamás sobre el país, y de la que no muchos hablan. No, no fue robarle, cientos de políticos le han robado desde siempre
El mayor y subliminal legado delito del fujimorismo
y montesinismo, fue embrutecer a la población dándole los espectáculos más
degradantes que jamás se vieron, fue llenar la cabeza de los peruanos de
televisión basura y prensa chicha que preconizaba el morbo, la chabacanería y
la noticia sangrienta y ruin, entronizando como seudo estrellas a personajes
faranduleros intrascendentes que vivían del chisme y el escándalo, como Magaly Medina, Laura Bozzo, los cómicos ambulantes y otros. Y lo hizo por muchos años, calateando
nalgonas mostrando vedettes y haciéndolas bailar en los mítines políticos
contagiosos ritmos tropicales creados como astuta estrategia, convirtiendo el
antiguo mitin político de exposición de ideas y propuestas, en una pachanga
tropical morbosa y farandulera donde lo más importante pasaba a último lugar.
El símbolo de esa decadencia del espectáculo fue la imagen
esperpéntica icónica de Laura Bozzo aprovechándose de la necesidad
económica de gente infeliz, haciéndole lamer la axila de otro infeliz por unas
miserables monedas. Y se logró escarbar en lo peor de la psiquis de los
peruanos, y se consiguió que le guste más masivamente toda esa mierda
televisión pestífera e innecesaria. Y a
pesar de los reclamos de unos cuantos, el morbo de esta televisión basura que
llegó para quedarse tenía ratings altísimos, que eran la pantalla perfecta para
tener idiotizada entretenida a la población y que no se entere ni
reclame por la sangría que le estaban haciendo sus gobernantes a escondidas.
Ni hablar entonces de su angurria por obtener beneficios
de todo tipo, que también pronto empezaron a hacerse conocidos, hasta llegar a
la realidad actual. Lamentablemente, los indicios apuntan a que se ha seguido en
línea directa de modo similar, desde las noticias del hallazgo de cocaína en el
avión presidencial hasta los cien kilos de cocaína
en el almacén de Kenji y todas las terribles circunstancias trágicas alrededor,
continuando hasta llegar a las acusaciones actuales contra Keiko y su esposo,
sus relaciones con Olluquito, Eteco, y
Joaquín Ramírez, así como los millones de dólares de las campañas anteriores,
los audios, las increíbles polladas de medio milón, las caravanas de cientos de
camionetas Mercedes Benz, las noticias de Jaime Yoshiyama, y la limpiadaza de Chacón, hija del amiguísimo
de Montesinos, igual que el camarógrafo del SIN, sin olvidar el Iphone o
celular encontrado… y etc...
Esto es lo que se conoce. ¡Qué cosas más no
habrá escondidas y que hicieron “bien”! Con tremendo prontuario, los
fujimoristas tienen ahora el desparpajo de sentirse ofendidos y exigir
disculpas como si les hubiesen inventado
calumnias, como sí las inventaban los diarios chicheros de mediados de los 90.
Los fujimoristas que tan bien hicieron al
país en inicios de esos años, se han transformado –con las escasas y honrosas excepciones
de siempre- en poco menos que un clan
hambriento de poder y presto a realizar declaraciones agraviantes como las de
Tubino, llamando “rojos mugrientos” a los parlamentarios de la izquierda, o
llano a realizar declaraciones tan mezquinas como las de Keiko, Becerril,
Chacón, Spadaro y otros tipo “al menos
ya sabemos quién ganó el Congreso”, o "el pueblo nos eligió para ser
oposición".
Estas declaraciones de malos perdedores han
sido dichas a pocos días de perder las elecciones. Hay que otorgarles el
beneficio de la duda, y dejar un poco de días para que la ardida los
ánimos se enfríen, y entiendan que el pueblo no votó para que jodan tan feo
sean oposición, sino que votó dándoles la confianza para que los gobiernen
bien. Están haciendo lo mismo que le hicieron el APRA y FREDEMO a Fujimori en los 90, con la diferencia que
ahora el partido aprista está coludido aliado con el fujimorismo.
Así que las circunstancias son parecidas, sólo
que ahora hay una salida legal para disolver el Congreso si en lugar de jalar
el carro para adelante, pone frenos y trabas
Por lo tanto, y ateniéndome a la historia,
no creo que la disolución del congreso sea violar o sodomizar a la democracia.
PPK es un demócrata y ha dicho más de una vez que no quiere llegar a ese
extremo, pero si la situación se vuelve insostenible, no me asustaría escuchar
de PPK un “Disolver, disolver”, parafraseando al padre de Keiko, si ella y su
gente no se portan como buenos peruanos y una vez superado el lógico duelo por
la derrota, empiezan a aportar en la mejora y gobernabilidad del país.
Como bien
puede verse, en nuestra reciente historia política hay de todo como en mercado
mayorista supermercado. Frutas buenas y desechos llenos de podredumbre.
Kioscos limpios y kioscos sucios, y los sucios se limpian y los limpios se
ensucian. Hay buenas intenciones, y malas intenciones. Esa es la gran verdad,
es por ello que los fanatismos políticos son tan estúpidos como los
fundamentalismos religiosos. Es absurdo empezar a insultar a la izquierda
poniéndole el sambenito de terrorista, porque los terroristas son solo una
facción extremista. Hasta en los mismos 90 la izquierda marcaba distancias con
el terrorismo, que eran facciones de ultraizquierda ni siquiera consideradas
parte de la política. Al 2016, la izquierda viró en un hecho sin precedentes su
ideología y realizó un llamado a votar por la derecha, para evitar que el
partido de Keiko, que traía la bien conocida mochila de cuestionamientos, se
empodere otra vez del país. En estos momentos, lo que más le duele al
fujimorismo es ese viraje, pues si hubiese obtenido unos cuantos votos de la
izquierda ganaba la presidencia.
Del mismo
modo que las fronteras, la política es un mal necesario para la humanidad. La
paz política es imposible, es como querer que un matrimonio de varias personas arrechas
y celosas funcione bien. Mientras
los egos kilométricos existan, mientras las heridas aún supuren pus y dolor,
mientras los resentimientos antediluvianos y atávicos coexistan en la memoria
de los pobladores, se avanzará a trompellones. La madurez política nace de la
tolerancia, del respeto al derecho y a la opinión ajena, así como de la
aceptación y apoyo desinteresado a las medidas coherentes tomadas por el
gobierno de turno.
Mientras eso
no ocurra, mientras los propios líderes políticos no actúen con dignidad y
altura y guíen a sus seguidores, seguiremos siendo una inmensa aldea con pistas
y vehículos, una republiqueta bananera con un remedo de un país creciendo lentamente en democracia que más es
un saludo sin ganas a la bandera.
Así las
cosas, la historia de las próximas semanas será quien decida si seguimos por el
camino de trocha más o menos estable en el que avanzamos -contaminando el
ambiente-, o si es necesario tomar un atajo lleno de huecos, pero que hará
posible esquivar los clavos que se vislumbran en el camino para bajar la llanta,
transando con los mismos que ponen clavos. O si se toma el rally a la fuerza,
se engancha doble tracción y se atropella a los que los ponen clavos con todo y
clavos, y se los disuelve para poder tapar los baches y tener el camino más
transitable y seguro.
No es necesario que se besen tan amorosamente,
pero sí que respeten y trabajen juntos por el bien del país.
pero sí que respeten y trabajen juntos por el bien del país.

















Comentarios
Veamos cómo se comportan los congresistas naranjas en el venidero 'hemi-circo', aunque ahora están mostrando su resentimiento sin roche alguno. Espero que, por el bien de la democracia, K sepa control a su manada, si no, a PPK no le quedará de otra que devolverles el "disolver disolver" y sepultar a los fans del preso de la Diroes.